martes, 14 de febrero de 2012

12.. :(

Ya te has ido.. No has aguantado más de un año y siete meses para abandonar, para reunirte con él y con los tuyos... hace ya muchos meses todos te veíamos con el dolor de la muerte de tu marido y somos nosotros los que lloramos otra muerte ahora, pero sin ti.
Te han fallado tus pulmones, tus bronquios y tus máquinas de respirar, todo eso siempre iba contigo donde quisiera que fueras... hasta que ya nada te hacía efecto, respirabas angustiada, agitada tal vez, podíamos sentir tus ganas de ser feliz, de estar bien y creo que ahora por fin estas siéndolo. Por fin te has podido deshacer de las máquinas y de todo eso que tanta manía le tenías después de tanto tiempo.
Creo que, si no me equivoco, le tenías algo de miedo a la muerte.. Sin embargo la última vez que vi tus ojos y tu mirada pude darme cuenta de que eras más fuerte de lo que pensaba. Estabas tan bien, que ni tú misma sabías que esto llegaría a ocurrir. Y sí, puede que estuvieras hospitalizada, pero ya habías mejorado... Todo volvía a ser como antes hasta que empeoraste de nuevo y esta vez para no volverlo a hacer, para descansar por fin en paz, sin ningún tipo de sufrimiento. Y no sabes cuanto me alegro de eso... De que no sufrieras.

¿Sabes lo que pienso? Que todos los que nos hemos quedado aquí somos muy egoístas, queríamos que te quedaras, y a la misma vez que no sufrieras. Sin embargo ¿Cuántas veces quisiste marchar con tus familiares y sobre todo con tu marido? Ya estas con él...

Después de todo esto me quedo con lo bueno de esta pesadilla y aunque parezca algo imposible, lo he encontrado... Lo bueno es que ya nunca más sufrirás, que siempre podrás respirar... que ya nada te duele y que seguro que ya todo lo que consigues sentir es felicidad por vernos desde arriba con toda la gente a la que evidentemente echabas tanto de menos. Pero a parte de ello , estoy contenta, y lo estoy porque me quedo con la expresión de tu rostro, con lo que me transmitías detrás de aquel maldito cristal que no quiero ver nunca más.. Me comunicabas sin tú si quiera darte cuenta, una tranquilidad y una paz que nunca antes nadie me había dado tan solo con el rostro de su cara, se te veía preciosa, y sobre todo, me relajaba pensar que estabas tranquila, que no llevabas tiempo de agonía y que todo fue muy deprisa. Todos, tus hijas, tus nietos, los que te queríamos y tanto te echaremos de menos, pudimos apreciar que parecía como si durmieras. A pesar de que tu cuerpo no nos escuchaba, ni tu podías estar con todos nosotros, la cara tan bonita que podíamos ver tras el cristal nos trasmitía que todo estaba bien, que fue tan de repente que nadie se lo esperó...ni siquiera tú. Que no sufriste.

Me quedo con que nunca has estado sola, y ese detestable día en que moriste, menos aún. Estuviste siempre con tus hijas, nunca te dejaron ni un minuto sola.. tus nietos y todos los que te querían también fuimos a verte, por la mañana yo fui visitarte, te encontraba más desmejorada que el día anterior... no sé ni siquiera si pudiste verme, de lo que si estoy segura es que pudiste oírme, reconociste mi voz, y supiste sobretodo que estaba allí, mirándote, deseando que todo fuese bien como las otras veces que siempre te habías salvado de una mala racha. Finalmente tuve que dejarte, tuve que venir de nuevo a mi casa a ayudar a mi padre, no podía quedarme. Espero que lo pudieras entender.

Enseguida que se pudo, volví al hospital, esta vez iba acompañada, mi hermano, nuestras parejas y yo quisimos verte, estaba deseando de volver para ver si estabas mejor, si te habías recuperado por fin, pero no fue así, empeoraste más si cabe. Ya no tenías fuerzas para agarrar un pañuelo o mover tu mano... Ni siquiera para hablar o abrir los ojos. Tan solo, contestabas a aquella tonta pregunta que tanto escuché: " ¿Tienes sueño?" A lo que únicamente podías afirmar con la cabeza... Tenías ganas de dormir. Por fin estas descansando.

Estoy satisfecha por verte minutos antes, poder cogerte de la mano y estar todo el tiempo que pude acariciándote, sé que no me viste, y tal vez tampoco me oíste, pero si sentiste mis manos tocando las tuyas, acariciándote los brazos. Creí sentir una de esas veces que te cogí de la mano que apretaste levemente la mía, por eso estoy segura de que me sentiste y sabías que era yo. Puedo sentirme orgullosa por estar a tu lado minutos antes de que todo pasara, por estar casi hasta al final contigo. No pude dejar de desear en todo momento que ojala volvieras a tener la misma fuerza que tenías cuando cosías, cuando hacías eso que tanto te gustaba y te distraía..Nunca lo podré olvidar.

Ahí te llevas algo mío, algo que llevaba siempre conmigo desde hacía un poco tiempo,y que le tenía mucho cariño... Sé que te dará fuerzas y te animará cuando desde arriba nos veas llorar y sufrir tu muerte. Podrás aguantar y sobre todo, serás feliz con los tuyos esperándonos arriba.

Espero que junto al abuelo, nos cuides mucho desde arriba, espero también que te hayas ido sabiendo que siempre hicimos todo lo posible para que te quedaras y fueras feliz y que sobre todo, sepas que siempre te hemos querido y te querremos hasta el fin de nuestros días..
No te voy a olvidar nunca...


Gracias por cuidar a tus hijas, en especial a mi madre... por darle la vida, por tus sonrisas y por los momentos que me diste, sobre todo este último año y medio. Gracias por los momentos de hacernos de rabiar en las que siempre las dos acabábamos riéndonos... Gracias por estar con nosotros todo este tiempo. Gracias por todo.


Cuida del abuelo, que ya lo tienes tan cerca como querías, y cuídanos a nosotros desde allí donde quiera que estés...


Siempre te voy a llevar conmigo, espero que nunca olvides que te he querido y te querré toda la vida, y aunque no te lo demostrase como tuve que hacerlo, fuiste alguien muy especial para mi, y lo seguirás siendo siempre.


Abuela, descansa en paz.

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